Resumen:
Entre febrero de 2024 y marzo de 2026, las expectativas de inflación de los especialistas en Bolivia se mantuvieron por debajo de la inflación real, especialmente en los periodos de mayor aumento de precios. Este comportamiento refleja un desanclaje adaptativo de las expectativas, ya que las previsiones se basaron en información pasada y no anticiparon plenamente la aceleración inflacionaria. Al mismo tiempo, la población percibió este proceso de manera negativa, expresando un rechazo sostenido al incremento de los precios de los productos de la canasta familiar.